Las aves de montaña, en declive

Las poblaciones de roquero rojo han descendido en zonas de montaña

Madrid
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Albergan el 15% de la población mundial, suministran agua dulce para más de la mitad de la humanidad y en ellas está aproximadamente la mitad de la reserva de la diversidad biológica del mundo. La conservación de las montañas y de su riqueza natural es clave para alcanzar un desarrollo sostenible como marca el ODS 15. Sin embargo, se encuentran fuertemente amenazadas por el cambio climático y la sobreexplotación, lo que pone en riesgo muchas de las especies que en ellas tienen su hábitat, como las aves de montaña.

Los resultados recopilados por SEO/BirdLife indican que las poblaciones de aves de estas zonas están en general en declive. Algunas de ellas, colirrojo tizón, collalba gris, escribano montesino, que aunque también se encuentran en otros hábitats, tienen tendencia estable en estas zonas. La alondra común y el roquero rojo que frecuentan estas áreas, tienen descenso de sus poblaciones.

«Los datos de zonas alpinas recogidos en España con el programa Sacre de SEO/BirdLife son incorporados junto con los de otros países europeos para elaborar un indicador de las aves comunes de montaña que permita conocer la salud de estos ecosistemas. Los primeros resultados indican que las poblaciones de aves de montaña descienden a escala europea y se atribuye el cambio climático y a los cambios de uso del suelo», reconoce Virginia Escandell, coordinadora de los programas Sacre, Sacin y Noctua de SEO/BirdLife.

La biodiversad de aves incluye tanto especies exclusivas de estos medios como el acentor alpino, el bisbita alpino, la chova piquigualda, el gorrión alpino, el treparriscos, como especies que ocupan también otros hábitats como la chova piquirroja, el colirrojo tizón, la collalba gris, el cuervo grande o el escribano montesino.

Joyas naturales

Las montañas se destacan como unos de los paisajes más espectaculares del mundo. Su topografía única, zonas climáticas comprimidas y aislamiento han creado las condiciones para un amplio espectro de formas de vida. Los ecosistemas de montaña son ricos en biodiversidad. Estos ecosistemas abarcan una gran diversidad de especies de fauna y flora, muchas de las cuales son endémicas. Gracias a su topografía diferenciada en términos de altitud, pendiente y exposición, ofrecen oportunidades únicas para los cultivos, la horticultura, el ganado y especies forestales.

A pesar de su importancia para la biodiversidad y para el hombre, la amenaza se cierne sobre las cumbres. A medida que los glaciares de montaña se derriten, los habitantes de las alturas —entre los más pobres del mundo— afrontan mayores dificultades para sobrevivir a causa de los desastres naturales. A todo ello hay que sumar el hecho de que dicho derretimiento a una velocidad sin precedentes amenaza el suministro de agua dulce de millones de personas. Este problema es cosa de todos. De ahí que debamos reducir la huella de carbono y cuidar este tesoro natural, recuerdan desde Naciones Unidas en este día tan señalado.

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Vía www.abc.es